Patch Adams, más allá de la escucha activa

¿Para qué te sirve?

En este fragmento de la película Patch Adams, Hunter quiere que su compañero de habitación vaya a hacer pis y así deje de molestarle, pero tendrá que ingeniárselas muy bien para conseguirlo.

 

Nos gusta mucho esta escena para explicar las diferencias entre una escucha activa y empática. En la primera parte del vídeo, Hunter hace una escucha activa, es decir, escucha con todos sus sentidos puestos en la inquietud de su compañero de habitación. Está presente, no se distrae y muestra verdadera atención por lo que cuenta, sin embargo, no empatiza con su preocupación, sino que va directamente a proponer una solución, sin pensar que ésta está muy alejada del «mundo» de su compañero. De pronto Patch se da cuenta de que tiene que cambiar su estrategia si quiere que Rudy, su compañero, vaya al baño, y entonces es cuando realiza una verdadera escucha, una escucha desde la realidad que está viviendo Rudy, validando primero sus preocupaciones antes de pasar a la acción. En este tipo de escucha sentimos un interés genuino por la otra persona. Escuchamos para comprender sus inquietudes y emociones y no para responder. Somos empáticos con la otra persona. Escuchamos desde su paradigma, desde su realidad. Escuchamos para dejarnos transformar por sus palabras. En el ejemplo del vídeo, Patch se mete en la historia de su compañero y juntos crean un universo paralelo por unos minutos. Sin llevarlo al extremo de entrar en las alucinaciones de una persona, probablemente, con una enfermedad mental, sí nos gusta para explicar que la escucha empática va de esto, de:

 

«comprender y validar el mundo del otro, y desde ahí, solo desde ahí y habiéndole dejado un espacio generoso de pura empatía, moverle a la acción».

 

Si quieres practicar la escucha empática, éstos son algunos tips (puedes diseñar tu propia estrategia para observar si los haces o no):

  • Mirar a los ojos a tu interlocutor en la conversación.
  • Centrar la atención en tu interlocutor, no distraerte.
  • Dejar terminar las frases a tu interlocutor, no interrumpir.
  • Ser paciente con el ritmo de explicación de tu interlocutor.
  • Estar atent@ a los gestos de tu interlocutor.
  • Hacer las preguntas necesarias para saber si has entendido bien el mensaje.
  • Cuando tu interlocutor acaba, resumir lo que has escuchado.
  • Estar más tiempo en silencio que hablando.
  • No emitir juicios o soluciones.

 

 

Reflexiona y actúa

¿Qué conclusiones obtienes del vídeo? ¿Qué piensas de la escucha de Hunter, Patch? ¿Qué crees que hace bien?

 

¿Cuál crees que es la diferencia entre escucha activa y empática? Se puede escuchar para muchas cosas: para tener razón, para mostrar que el otro está equivocado, para justificarse… ¿Alguna vez has escuchado para convencer a alguien de algo? ¿Alguna vez has escuchado a alguien con la voluntad de cambiar de opinión o dejarte transformar por sus palabras? ¿Cuáles son los ingredientes de una escucha empática? ¿Qué haces tú para escuchar empáticamente? ¿De qué manera tienes presente cómo se siente tu interlocutor? ¿Qué harás diferente después de ver este vídeo?

 

Amplía información

Recomendamos esta charla TED de Ernesto Sirolli: «¿Quiere ayudar a alguien? ¡Cállese y escuche!«

 

Recomendamos estos dos posts sobre la escucha:

 

Por último, os recordamos este vídeo en @Estimulando: «Comprender es la mejor terapia«.

 

 

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